• 00:01 Más allá de la escucha
  • 00:46 Revelar sonidos implícitos
  • 02:53 Dejar que ocurra: sobre "Music for Piano and Magnetic Strings"
  • 07:18 La transparencia de los sonidos
  • 08:35 La cuestión del espacio
  • 10:48 Música que tiene lugar en el altavoz
  • 13:16 Dejar que los intérpretes toquen
  • 14:59 "I'm Sittting in a Room"... en directo: algo maravilloso sobre el tiempo real
  • 17:30 "Todo lo que quise hacer es decirle a la gente lo que estaba haciendo"
13/05/2016 19' 54''

English

En “Music 109. Notes on experimental music”, Alvin Lucier (Nashua, New Hampshire, 1931) cuenta que su comprensión de la práctica compositiva y de la música en general cambiaron radicalmente y para siempre una noche de 1960. Fue al teatro La Fenice de Venecia y sobre el escenario estaban John Cage y David Tudor. Después de aquella experiencia, escribe Lucier, lo único que fue capaz de hacer fue dejar de componer durante una temporada larga. Unos cuantos años más tarde, de nuevo en los Estados Unidos, se reencontraría con Cage y sería él precisamente quién lo animara a realizar “Music for a solo performer”, una pieza para “ondas cerebrales enormemente amplificadas y percusión” con la que Lucier inició una larga trayectoria basada en la exploración de fenomenología sonora a través de procesos y dispositivos para revelar las características físicas del sonido.

Figura clave de la música experimental post-cageana, Lucier es un creador único; un compositor que, como reconoce James Tenney, obliga a revisar a sus colegas “las asunciones y los axiomas aparentemente más elementales sobre la música”. Empujado por la curiosidad de entender “cómo funcionan las cosas” (una curiosidad inocente y sin prejuicios que Tenney compara con la de un niño) Lucier siempre parece dispuesto a desaparecer en el interior del sonido.

Parecería que su fascinación por el fenómeno sonoro no le permite inmiscuirse en su propia manifestación. La obra de Lucier, pues, no se basa en ningún caso en la auto-expresión, ni en una intervención compositiva, sino en dejar que los sonidos “hagan lo que tienen que hacer por sí mismos; sin empujarlos o dirigirlos de ninguna forma”.

Con motivo de su 85º aniversario, en este SON[I]A recuperamos una conversación con Alvin Lucier (realizada en Boston en 2014) donde habla, entre muchas otras cosas, sobre la necesidad de escuchar de otro modo, sobre los compositores que lo han acompañado e influido a lo largo de los años o sobre el papel del espacio y de la tecnología en su trabajo. Al final también nos cuenta algunas curiosidades sobre “I am sitting in a room”, una de sus obras más conocidas pero también más enigmáticas. ¡Feliz cumpleaños, Mr. Lucier!

Música de fondo: "Music on a Long Thin Wire 1", 1977
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