19/02/2016 40' 1''

Castellano

Antoni Hervás se considera un trovador y siempre ha soñado con ser pinchadiscos de Bollywood. Educado en un colegio en el que una profesora visionaria quiso convertir a sus alumnos en una compañía de musicales, conocer su biografía es entender mejor su trabajo.

Su obra se identifica con el dibujo, un dibujo que él define como elástico y mutante, capaz de absorber y expandir otras disciplinas. A través de este medio documenta historias que parten de batallitas y de lo autobiográfico y que tienen la voluntad de convertirse en universales. Su metodología de trabajo pasa por la acumulación de datos y la investigación poco ortodoxa y en apariencia absurda. En sus proyectos las historias individuales y la memoria oral se mezclan con las tradiciones locales y la mitología clásica, en una histriónica mezcla de realidad, distorsión y ficción.

Pese a que estudió Bellas Artes, Antoni cuenta que su entrada en el mundo del arte fue por la puerta de atrás, distribuyendo sus fanzines en librerías. Siempre fiel al medio y a su espíritu amateur, Hervás acabó saliéndose de la fotocopia y los márgenes del papel, por lo que desde el cubo blanco se le vincula a la noción de fanzine expandido, aunque para él es simplemente una manifestación más de su carácter festivo, comunitario y potencial viral. Por ello insiste siempre que puede en devolver el fanzine a la calle, mediante talleres con niños y adultos en los que trabajo e investigación se desarrollan en paralelo.

SON[I]A habla con Antoni Hervás de atracos, de su abuela, de parques temáticos de sirenas, de Hércules, de fotocopias y de entender lo lúdico como un sistema de resistencia.

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