13/01/2014 60' 0''

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Música seleccionada por Andy Votel

Me hizo mucha ilusión recibir el encargo de hacer un mixtape para Ràdio Web MACBA. He pasado muchos ratos en el museo a lo largo de los últimos dieciocho años y guardo muy buenos recuerdos de algunas exposiciones, muchas de las cuales estaban en total sintonía con la sensibilidad que trato de aplicar a mi actividad como creador.

Fue justamente en el MACBA donde vi por primera vez los archivos de Fluxus, con discos de vinilo hechos a mano y dibujos de Yoko Ono con los que todavía fantaseo hoy. También recuerdo una exposición con dos giradiscos y un sistema de grabación que registraba de forma continua el sonido de los visitantes –nada de música, solo el ruido de la aguja multiplicado por cuatro y elevado al cuadrado.

Otra exposición que recuerdo es "Fauna", de Joan Fontcuberta (en colaboración con Pere Formiguera), que documentaba mediante fotografías ficticias de un supuesto explorador el hallazgo de un reino animal perdido. Utilizando la taxidermia, Fontcuberta creó extraños seres con más extremidades de la cuenta, que hacían olvidar a los visitantes (entre ellos mi madre) de que estaban ante obras de arte. El estudio minucioso de las piezas iba acompañado por una mirada de terror, apoyado por un convincente dossier de diarios sin traducir que me empujaron a adquirir el catálogo de la exposición… Todavía no le he dicho a mi madre que todo era un montaje.

Puedo afirmar que el MACBA me ha proporcionado más inspiración, anécdotas y fascinación que cualquier otro museo. Los temas de fondo de las exposiciones, siempre consistentes, trataban conceptos como la distorsión, el collage, la interacción, la perversión, el reciclaje y el archivo: los criterios básicos de Finders Keepers y del arte y la música que hago a diario. Un museo catalán, que nunca ha necesitado de subtítulos ni ha pecado de excesivo intelectualismo, me ha tocado el corazón más profundamente que cualquier otra galería en el Reino Unido o en América.

Después de más de veinte años dedicado a pinchar, coleccionar discos y producir mixes, he aprendido que un buen concepto puede ser tu mejor baza, el rasgo distintivo que con el tiempo te separa de la gran masa de DJs. A veces, tener demasiada música requiere algo de contexto: nunca he utilizado un sistema de clasificación alfabético, pero en mi colección hay una sección dedicada a "música electrónica para ballet" y otra a "portadas con perros". En una era en la que cualquier persona con una tarjeta de crédito y suficiente espacio digital puede acumular una colección de "discos" de usar y tirar para llenar una pista de baile, el contexto es un factor crucial.

Mi objetivo diario tiene que ver con "los porqués, los qués y los dóndes" de la cultura popular global, y con la exploración de esa jungla musical (el mundo real) en la que los seres humanos te descubren a menudo animales mutantes y fauna musical variada y desconocida. Leyendo contraportadas de discos y rebuscando en tiendas de discos de todo el mundo he aprendido sobre política, geografía, historia y gastronomía, y he hecho un montón de amistades de muchos países. Y aunque, como la mayoría de los británicos, soy vergonzosamente monolingüe (muestra de mi pésima capacidad de concentración), soy testigo de que las barreras lingüísticas se difuminan rápidamente cuando la pasión y las buenas ideas comienzan a brillar.

El mix de Memorabilia para Ràdio Web MACBA, que he titulado "Orator Verbis Eccentrix" (Vocal Eclipses of Art), se fundamenta en un concepto sólido que encapsula todas las facetas antes mencionadas. El denominador común de todos los discos de esta mezcla es un uso prominente de manipulaciones excéntricas de la voz, que van desde el existencialismo humano a la poesía sonora, o las distorsiones electrónicas, mecánicas y computerizadas. Muchos de los temas son puramente melódicos, increíblemente repetitivos u onomatopéyicos y carecen de lenguaje, mientras que otros contienen letras indescifrables, pero creo que todos ellos son arriesgados y entretenidos a partes iguales.

Cuando durante mi adolescencia empecé a comprar discos raros para mis producciones de hip-hop (en un colectivo llamado Violators of the English Language), se hizo muy evidente que tenía que abandonar mi zona de confort, y acabé comprando música predominantemente extranjera. Como rapero y fan del género en la adolescencia, sufrí una fuerte sobredosis de "palabras" a una edad temprana, y ya de adulto, mis cantantes favoritos fueron Serge Gainsbourg y Damo Suzuki, a pesar de que no hablo francés y de que Damo suena completamente extraterrestre. Larga vida al Letrismo.

Tal vez la música pop, como la política, alcanza su máxima POPularidad cuando te dice de forma deshonesta lo que quieres oír, pero yo todavía no sé lo que quiero oír, de modo que aún disfruto descubriendo música pop. En la era del Autotune, los políticos de la música pop tratan desesperadamente de vendernos lo que ellos quieren que escuchemos, mientras Harry Partch se retuerce en su tumba... El vocoder militar no se diseñó para traer buenas noticias, sino para guardar secretos...

Los discos de vinilo originales que he reciclado para confeccionar este collage provienen de una amplia gama de países, desde Alaska hasta Zúrich, con paradas aleatorias en Bombay, Bruselas, Lahore, Manchester, Melbourne, Moscú, París y Varsovia. Pero más allá de los antecedentes culturales, la política social o el idioma, estos discos consiguen hablar en un lenguaje universal de pop/arte excéntrico recontextualizado para una generación escéptica para la que pesa más la acción creativa que la palabra de la gente. Citando incorrectamente a Mark E. Smith (uno de los pocos letristas que sigue acaparando mi poca capacidad de concentración), esto es "música pervertida por el lenguaje" y/o viceversa, y pasada dos veces por un vocoder.

Gracias al MACBA, que me enseñó sobre "Fauna" y sobre Fluxus, y me empujó a abrir la caja de Yoko Ono.

Andy Votel

 

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