21/12/2011 7' 31''

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Kristin Oppenheim (Honolulu, Hawái, 1959) vive y trabaja en Nueva York. Partiendo del uso de su propia voz –melancólica y misteriosa– la artista teatraliza el espacio expositivo para escenificar las relaciones poéticas que se establecen entre el sonido, la memoria personal y la experiencia colectiva. La austeridad que destilan sus instalaciones la vinculan a la corriente minimalista, mientras que el uso experimental de la voz y del sonido la conectan con el arte conceptual.

Las primeras tentativas de utilización de la voz humana en el contexto de las artes plásticas cabría rastrearlas en las experiencias de poesía sonora llevadas a cabo en los años veinte por futuristas y dadaístas, y luego retomadas, a partir de la década del cincuenta, por los letristas y por figuras como Vito Acconci, Henri Chopin y John Giorno.

Kristin Oppenheim selecciona fragmentos de canciones populares o de poemas que ella misma escribe o encuentra y los canta a capela en una repetición en bucle que funciona casi a modo de mantra. En "Hey Joe" (1996) la artista recita el primer verso de un tema homónimo que popularizó Jimi Hendrix en 1962. La canción habla de un hombre que, tras asesinar a su mujer, planea huir a México para escapar de su condena.

El verso que Oppenheim declama dice así: «Hey Joe, where’re you going with that gun in your hand?» (Eh, Joe, ¿a dónde vas con esa pistola en la mano?). Una pregunta que, por su reiteración y por la fragilidad de la voz que la pronuncia, envuelve al espectador en un ambiente inquietante donde la sensación de amenaza y vulnerabilidad va in crescendo. La artista, a su vez, dispone dos focos en el techo que van proyectando rayos de luz en el suelo de la sala vacía.

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